Graphitnuary 2017

 

 

Durante el mes de diciembre había pasado bastantes horas delante de la pantalla del ordenador: estaba atareada con la puesta a punto de esta plataforma que debía ordenar algunos de mis trabajos, y en un proyecto que espero poder presentar pronto y que, aunque dibujado a lápiz, iría en color digital. Una cosa y la otra me habían consumido muchas tardes navideñas. Quien me conozca bien sabrá que no me vuelven loca los ordenadores ni otros dispositivos, con los que me manejo más bien torpemente, como seguramente se advertirá si se mira esta web con ojos de experto. Vamos, que estaba deseando volver a los bártulos de dibujar en el sofá. 

Por eso cogí con ganas la idea del Graphitnuary, una propuesta de Caty Quijano G. que, a través de un evento de Facebook similar a otras iniciativas como el Inktober, convoca a quienes lo deseen a participar a lo largo del mes de enero con un dibujo a lápiz diario. La verdad es que así como para el último Inktober me planteé un proyecto concreto (algunas muestras en la sección WORK), este mes de grafito ha transcurrido un poco a salto de mata, con retratos en su mayor parte. Dibujar personas me gusta y me resulta cómodo, y, de vuelta al trabajo, el ratito nocturno de lápiz en el sofá es un relajante natural que me evita el recurso a otras sustancias. Sin pretensiones, el Graphitnuary de este año, como el pasado, simplemente ha constituido un ejercicio diario -a falta de otros más dinámicos que debería practicar-. Como ejercicio de retrato me tomé, por ejemplo,  esta breve secuencia:

El lápiz es una de las técnicas que prefiero: en su sencillez permite variaciones innumerables, puede usarse en esbozos o en trabajos acabados, matizarse con la goma o con agua -también sin ser específicamente acuarelable-. Rellenar un fondo directamente en un clic es un gustazo, claro, pero darle duro a un 8B sobre el papel es una gozada de orden superior. Y en el Photoshop se pierde ese ruido inconfundible y el brillo metalizado del canto de la mano.

Además, disfruto especialmente el lápiz en algunos ilustradores/dibujantes maestros en su manejo, a los que admiro -cada uno con su trazo personal- en trabajos muy diferentes: Dave Malan, Marcos Viso, Joanna Concejo, Pablo Auladell, Seryoung An, Ethan Murrow o algunos libros de Juan Ramón Alonso. En fin, habría muchos que nombrar...

¿Qué he empleado? Le cogí cariño a un portaminas de la Universidad de Gotemburgo, con su mina 0'7, y lo uso bastante desde aquella visita (yo, que nunca era de mina fina...; creo que la asociaba a las abominables clases de dibujo técnico). Lo he combinado con lápices cretacolor de distintos grosores, infalibles en el raca-raca relajante, y un grafito acuarelable Caran d'Ache. La masilla ArtGraf no es apta para sofás, así que se ha quedado fuera de estos dibujos modestos y de pequeñas dimensiones (cuadernos de esbozo A5).

Prometo ser más organizada el próximo año y tener las cosas mejor pensadas antes de abordar el mes del lápiz, en el que solo he llegado a pequeñas series. Algunas mujeres del espectáculo en el paso del XIX al XX, siguiendo un tema que dio bastante de sí el anterior enero (pueden verse varios, coloreados, en CIRCUS). Aquí las poquitas de este año:

Los últimos días, liada con otros asuntos, opté por algo sencillo: un recorrido a través de varias décadas de la moda en el siglo XX, basándome en algunas imágenes tomadas de pinterest (simplemente trasladadas en unos casos, y en otros usadas como inspiración):

La versatilidad del grafito hace, además, que observar los trabajos que los compañeros comparten en las redes nos descubra otros materiales y otras formas de hacer, siempre interesantes.

Quedan los resultados, algo caóticos pero al completo, de este GraphitNuary en mi cuenta de Instagram.